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Ciudad de Caracas…
Placeres Capitales
En medio del humo automotriz, del ruido, de la inseguridad y de un tráfico creciente e imposible de evadir, aún quedan placeres que disfrutar una y mil veces en nuestra ciudad capital. Caracas es una urbe que en la cotidianidad se sufre, pero se goza….y que aún en la época más agitada del año tiene mucho que ofrecernos.
Por Gabriela Agudo Adriani / gabagudo@gmail.com
No hay nada como saber disfrutar el lugar donde uno vive. En vez de estarse quejando de tanto smog, de los robos, de la sobrepoblación, al menos en Navidad, uno debería aprender a mirarle el lado bonito y placentero a esta urbe tan golpeada por el tiempo y las circunstancias.
Caracas es insólita y sorprendente. Así la defino yo. Y si a usted le toca quedarse en ella durante esta época, porque vive en ella, o por alguna razón, tiene que venir a visitarla, le invito a que la disfrute a plenitud con este listado de placeres. Si no aplican ninguna de las dos opciones, le animo a que venga, en cualquier fecha del año, a probar mi contrastante ciudad capital.
Río de luces decembrinas
Hace un par de años, a nadie se le ocurría pensar que algún venezolano podía detenerse a ver el río Guaire. No, ese canal de desechos era más que una vergüenza para los habitantes de esta urbe. Pero a finales del 2006, nos sorprendieron con una paseo de luces, que ahora tiene muchos admiradores.
Aunque no me gusten todos los monigotes que están en la orilla, también tengo que reconocer que las luces sobre el Guaire fueron una inmensa alegría para esta ciudad. No desprecie el placer de sonreír ante la seguidilla de colores en la noche, bien sea desde la avenida Río de Janeiro o desde su carro, cuando viaje por el Este.
Otro paisaje iluminado que hay que disfrutar es el de la Plaza Altamira, que continúa siendo sitio de reunión de muchos tras el cañonazo del 31 para compartir fuegos artificiales y abrazos de Año Nuevo. Es además, uno de los escasos lugares donde aún se puede estar sin miedo durante ése día a altas horas de la noche. Razón de más para visitarla.
Paseo por la bohemia caraqueña
Un típico recorrido bohemio por Caracas empieza en el Parque de los Caobos. Preferiblemente un fin de semana; no se pierda las esculturas que adornan el parque y que lamentablemente han sido olvidadas e ignoradas por muchos. Luego, se llega a la Plaza Morelos, en donde recomiendo visitar la Galería de Arte Nacional y el Museo de Ciencias. Un entretenimiento gratuito son los practicantes de malabares y maromas que siempre están en los alrededores.
Métase entre los artesanos y disfrute de sus obras. La Cinemateca Nacional, también está allí en el mismo edificio del Museo de Bellas Artes, y siempre tiene una buena oferta en cine de autor, películas europeas, cortometrajes y/o obras nacionales.
Al llegar al Ateneo siempre puede escoger una buena obra de teatro. Y en pleno diciembre, ya es tradición la estupenda Feria de Navidad del Ateneo, que uno nunca se cansa de visitar porque siempre encuentra algo interesante que no es posible comprar en otras épocas del año.
Si tenemos suerte, seguramente los chicos de Guayoyo Mercado de Diseño harán una edición de su existosísima propuesta justo antes de Navidad. ¡No se lo pierda! Las últimas fechan se han dado, precisamente, en los espacios del Museo de Bellas Artes, con una música súper chévere y han sido todo un boom. Infórmese a través de su web site: http://www.mercadodediseno.com/
Para un mejor saber de nuestro pasado y nuestro arte, tómese un tiempo para conocer la Quinta de Arauco y el Centro de Arte La Estancia, en especial si encuentra algún concierto o evento interesante en sus agendas. Será un paseo que agradecerá.
Desde mi ventana
Aunque suene trillado lo de nuestro sultán, hay, por obligación natural, que aprovechar las bondades del cerro El Ávila. Se puede subir por el Teleférico, en 4X4 a Galipán, o bien ejercitando el organismo desde Sabas Nieves o Cotiza. Sólo desde allí se puede tener una idea cercana de cuán grande, compleja e imponente es esta ciudad.
Ya sea pisando su tierra u observándolo desde lejos, el Ávila es un regalo infinito para los ojos y el alma. Yo me siento una caraqueña inmensamente privilegiada por poder mirarlo desde la ventana de mi casa. Desde allí puedo ver iluminada la Cruz de Pascua y sigo alimentando la ilusión de que alguna vez podamos volver a disfrutar de esa obra arquitectónica insigne que es el Hotel Humboltd, en completo funcionamiento.
Hablando de mi ventana, debo decir que observar los edificios de la Urbanización El Bosque, debe ser un placer muy grande para aquellos que conocen y disfrutan la arquitectura, ya que muchos son premios nacionales en este rubro. Y si el recorrido continúa por el Country Club –que es como un paseo por la bonanza de los 40, 50 y 70s- el placer es ¡doble!
Del Tolón Fashion Mall al Cementerio Shopping Center
En Caracas, comprar es casi una obligación. Y para ello lo que sobran son lugares de consumo. Desde los “malls” del Este, el Sambil, el Tolón Fashion Mall, el Paseo El Hatillo, entre ellos, hasta los sitios de culto para quienes prefieren el “ta’ barato, dame dos”, como yo.
El Mercado del Cementerio, es uno de esos sitios. Allí se puede encontrar desde comida, hasta las pintas de ultimísima moda. Dicen que ahí compran al mayor los de las grandes tiendas del este, y yo no lo dudo. Lo cómico es que no se trata de un mercado, sino de muchos mercados conectados entre sí por un caótico mar de buhoneros entre edificio y edificio. Sobrevive la ley del regateo y entre más piezas compre, mejor.
Eso sí, si usted no lo conoce, hágase acompañar por algún baquiano. Cuide su cartera y prepárese para caminar entre mucha, mucha gente, sobretodo en días decembrinos. Lleve bastante efectivo y cuando vea algo que le guste ¡cómprelo! No espere volver a ésa tienda porque probablemente, después no recuerde el camino de regreso.
La capital en los labios
Caracas sabe a reina pepiada, a perrito callejero, a chicha de arroz, y a caraotas negras con azúcar y queso rallado. Esta ciudad es dulce, y a la vez es salada. Hay que llevarse su sabor en los labios… y en el estómago.
Para eso es que hay restaurantes para escoger. De todos los estilos, los precios y las nacionalidades. No me gusta hacer recomendaciones porque no soy gourmet, pero sugiero no irse sin dejar de visitar Antigua –en las Mercedes-, mi preferido. Nunca he salido de allí sin una tremenda sonrisa de satisfacción en la cara, sobretodo después del postre.
También recomiendo probar –previa cita- el Restaurant del Centro de Estudios Gastronómicos. Dicen que recrean muy bien los sabores de la comida mantuana de antaño.
Venir a Caracas y no rumbear aquí es como no haber venido. Es más, rumbear a nuestra manera es la excusa perfecta para después terminar en una arepera en plena madrugada o comiendo perros llenos de salsas raras en cualquier esquina.
Dónde rumbear, depende de los gustos, pero entre los sitios emblemáticos están Whisky Bar y Suka en el San Ignacio, Sawu en Las Mercedes y La Suite en el Tolón. Para los que prefieren los toques, EnVivo en el Rosal o Moulin Rouge en la Av. Casanova y para quienes aman salsa, les sugiero terminen echando un pie en casi el único local tradicional que permanece en esta urbe: El Maní es así. ¡Bienvenidos a mi Caracas!
PIQUE NIQUE
Hace 11 años.
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