Esto que leen acá fue una especie de pequeño obituario dedicado a una de las personas más queridas de la UCAB, Laura Valdivieso, cuya muerte -hace unos meses- fue una de las más sorpresivas y lamentables de las cuales he tenido noticia. Lo guardé por un tiempo en una de mis carpetas, y ahora que lo encuentro quise publicarlo para compartirlo con quienes como yo la conocieron, y la apreciaron siempre.
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¡Ay Amelia! Así te tenías que ir… porque hay gente como tú que se va así, sin mayores explicaciones, sin nada de despedidas, pero haciéndose extrañar. Y ¡qué vacío has dejado! Uno de esos que no se llenan ni se curan con el paso del tiempo. Sin duda, otro llegará a ocupar tu cargo, mas no tu lugar.
Me disculpo por no irme a despedir, pero no podía decirte adiós al tiempo que te ibas a un hueco en la tierra en una caja de madera. El entierro siempre me ha parecido un acto de barbarie y una grosería. Prefiero recordarte fumando como loca, hablando como loca, regañándonos, tirando borradores o dándonos la bendición.
Me pregunto por qué es tan difícil creer que te hayas ido. ¿Por tu forma de ser? ¿Porque no te pensábamos vieja ni remotamente cerca de la muerte? ¿Porque te veíamos tan querida, tan rodeada de gente que es difícil entender que hubieras estado sola?
O ¿no existe sencillamente una razón para que tu partida produzca tantas palabras de sorpresa, de dolor, de desaliento y de desconcierto? Pero aún sin entenderlo, así estamos quienes te conocimos y te quisimos porque sí, sin mayores explicaciones.
Así como porque sí, había que tener buena ortografía, porque sí había que saber iluminar, que procurar un buen sonido y porque sí beber y fumar que jode para enfrentar el stress que suponía trabajar en televisión. Sin mayores explicaciones, como solías acotar en el margen de los exámenes a punta de pluma roja, con signos de exclamación al final.
Que si estabas enferma, que por qué no lo dijiste, qué cómo fue que te quedaste sola. Tristemente nos dejas llenos de preguntas, sin mayores explicaciones. Sí, Laura Elena, bonito que te quedó, hacer un acto de desaparición muy a tu estilo, sin mayores explicaciones. Obligándonos a seguir sin detenernos, ni para llorarte, ni para velarte ni para entender por qué carajo te fuiste.
Con este vacío inmenso sediento de ésas explicaciones, de ese descanso, de ésas ganas de pararnos a llorar, sin saber por qué te quisimos, te admiramos y duramente ahora tengamos que aceptar que como tú nos enseñaste, aún sin ti, Amelia, el show debe continuar.
A Laura Elena Valdivieso Florido en el día de su partida, 4 de junio de 2006. Paz a tu alma y que tu recuerdo jamás se desvanezca.
Gabriela Agudo
PIQUE NIQUE
Hace 11 años.
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