Cito textualmente un fragmento de la carta enviada por Bernard Chappard a la última EME, sobre el papel de los padres y de los abuelos en la educación de los jóvenes sobre el SIDA. Conmovedora y elocuente.
"Los abuelos hemos aprendido a temer porque hemos sufrido. Conocimos muchas enfermedades. Los años se encargaron de dotarnos de un conocimiento que nos permite velar por la salud de nuestros nietos mucho mejor que jamás lo hicimos por la de los hijos.
¡Con los hijos, aprendimos! También lloramos. A veces, nos arrepentimos de no haber hablado claro a tiempo. El SIDA nos tomó de sorpresa. No sabíamos... Callados e impotentes, algunos de nosotros vimos morir a un hijo.
Callados a la vez de espanto y de vergüenza.
Eso no debe pasar con nuestros nietos. Si los padres, no hablan lo suficientemente claro con sus niños, nosotros lo hacemos. Daniela murió porque "no sabía", me dijo: "Papá, no sabía que este joven me podía pegar eso". Yo tampoco lo sabía.
Ahora sé, pero es demasiado tarde para ella. ¿Cómo no sentirse culpable?"
PIQUE NIQUE
Hace 11 años.
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