Me permito citar esta columna de Luis Fernández que a mi juicio, es una de las más acertadas, más inteligentes y más hermosas que ha publicado. Ojalá las mujeres venezolanas -y también los hombres- pudiéramos aprender que la belleza se consigue mucho más allá de las medidas. !Bravo Luis!!!!
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Sexo Sentido
UNA HISTORIA BASADA en un pecho real
En días pasados algo realmente subversivo se presentó en el estreno de la novela de Mónica Montañés, Daniela Alvarado aparecía en pantaletas y sostén.
Su cuerpo, el de una mujer real, verdaderamente sexy, con curvas naturales y pechos pequeños me dejó sorprendido, no sólo porque no había en él silicona alguna, sino, sobre todo, porque era hermoso en verdad. Allí se nos revelaba algo que hacía mucho no veíamos en televisión: la verdadera mujer venezolana.
¿Pero cómo es posible que esta niña no se haya hecho las tetas, si estamos en el país de las mujeres más bellas del mundo? Habrá comentado alguno de los machos básicos del rebaño y, sin duda, también más de alguna de sus mujeres desesperadas. Ellas, infelices y con los pezones apuntando siempre al norte, seguramente habrían pensado también que una como Daniela no sería mayor competencia.
Pues lamento informarles dos cosas: La primera, si no son ustedes algo más que sus medidas artificiales, no pueden pararse al lado de esta niña, pues pasarán desapercibidas y cualquier hombre que se precie de serlo las desestimará de inmediato. La segunda, podrán tener 350 cc de biopolímero entre pecho y espalda, pero a pesar de la inversión, la molestia, el dolor y el pésimo hábito de la competencia, tampoco son las más bellas del mundo, así que si lo que perseguían era estar a la altura de la maldita etiqueta, perdieron esos reales.
Y es que quién me dice a mí qué es lo que me tiene que parecer bello. Yo he estado rodeado toda mi vida profesional de mujeres hermosas, y sí, lo son, no lo niego, pero son, en su mayoría, mucho más que eso. Además, son hermosas desde antes de las prótesis y el levantamiento de cejas y no gracias a ellos. Son hermosas porque trabajan en lo que les gusta y ejercen su vocación. Porque son inteligentes y hábiles para la vida.
Porque son, y seguirán siendo, mujeres de valía. No por un par de tetas que en el mejor de los casos lucen "casi naturales".
Veo con orgullo a Mimí Lazo, a Daniela y a la misma Mónica, mujeres que admiro y quiero, romper con la estúpida estadística de la televisión venezolana, el medio más vanidoso del planeta en el país más vanidoso del mundo. Y si recordamos que el diablo existe por el pecado de la vanidad, estamos hablando literalmente de la Caldera del Diablo, de modo que ellas no están en un simple ejercicio de emancipación femenina, sino en una misión bendita.
Las veo convencido de que sólo con estar, con ser y hacer lo que hacen como nadie, desde sus traseros generosos, sus pechos pequeños y sus brillantes talentos, están contribuyendo enormemente a la felicidad de la mujer venezolana, incluso a pesar de esas mismas mujeres, que cada día parecen más inclinadas al sufrimiento que a la realización.
Como nos queremos tan poco, a los venezolanos nos gusta ser "los más" algo, tener una etiqueta que nos valide por encima de lo que nosotros mismos creemos y eso nos coloca en esa carrera contra nosotros mismos que nos conduce muy lejos de la felicidad. Creo firmemente que no vivimos en el país de las más bellas, que eso es una gran mentira que ha venido a estresar a la mujer venezolana y a trastocarle sus prioridades. Vivimos en un país de mujeres infelices, insatisfechas y agotadas, principalmente por sus propias creencias y prejuicios.
Yo les propongo que dejen la tontería con las tetas, que dejen de mentirse diciéndose que se las hicieron para ustedes y no para otros, que sigan el ejemplo de estas tres mujeres exitosas y que, por fin, decidan construir sus historias basándolas en pechos reales.
PIQUE NIQUE
Hace 11 años.
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